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domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuestros estilos de vida afectan nuestra salud

Nuestros estilos de vida y opciones emocionales, forman la base de nuestro estado de salud física o  de enfermedad. Estos estados tan solo muestran la punta del iceberg.

 Para comprender  completamente nuestra condición física, debemos indagar por debajo de la superficie de nuestro estilo de vida (nuestros hábitos alimenticios, nivel de ejercicio, adicciones; al alcohol, la comida, la adrenalina, compras, drogas, etc.), nuestras creencias  (los pensamientos, sentimientos, actitudes y paradigmas).


 Directamente podemos constatar que nuestro estilo de vida contiene la influencia más inmediata y directa en nuestra salud física.

Esto combinado con predisposición heredada por nuestro clan familiar, tribal, a ciertas enfermedades, malas elecciones de estilo de vida, añaden la posibilidad a sufrir más estragos en nuestra salud física.

 Está demostrado que estilos de vida saludables nos conducen, generalmente, a un estado de bienestar y de salud física óptima.

 Si trabajamos en exceso (trabajo-alcohólicos) comemos en exceso, bebemos en exceso, nuestros días se suman con niveles mínimos de ejercicio, estos estilos de vida poco saludables, acumulando estrés y conflictos,  contribuimos en gran medida a  incrementar el riesgo de enfermedades del corazón, derrames cerebrales y cáncer. 

Por lo tanto, podemos atrevernos a llamar a estos grandes asesinos de hoy,  enfermedades de elección.

¿Que nos lleva a elegir estilos de vida destructivos?


 ¿Por qué, a sabiendas, elegimos una forma de vida que es perjudicial para nosotros?

 La respuesta es, que en la mayoría de los casos, lo hacemos “inconscientemente".  Repitiendo hábitos y patrones adquiridos.

 Nos llega, entonces la siguiente pregunta;
¿Qué es lo que impulsa a estas elecciones en su mayoría inconscientes?

 Las compulsiones más profundas que impulsan nuestro estilo de vida  reflejan los pensamientos, sentimientos, actitudes y creencias  acerca de nosotros mismos, los demás y el mundo en que vivimos.

 Nuestro estilo de vida se convierte en el  un estado de ánimo alterado visitado por sentimientos incómodos, pensamientos temerosos y conflictos entre quienes somos realmente y nuestras acciones, lo cual produce desgaste y consume mucha energía.

 Así, comer en exceso puede materializarse como una manera de evitar dolor interior, soledad, tristeza, conflictos o sentimientos de rechazo. Podemos ahogar nuestro pesar, ansiedad, por el consumo excesivo de alcohol, cigarrillos etc.; con el fin,(de duración breve) de desligarnos del miedo, la soledad, ansiedad, conflicto, frustración, vacío.

Las opciones de estilo de vida se forman, también, con las decepciones, los dolores y temores y escudos de protección que creamos para protegernos de los demás, los cuales, acaban aislándonos.


 Os recomiendo escribir, como una opción de buenos propósitos para el año entrante, algunas de las opciones de estilo de vida poco saludables que estén alterando tus estados de ánimo, tu salud.

 Una vez los hayas anotado pregúntate: ¿Hay una manera diferente, más saludable más satisfactoria para hacer frente a cualquier pensamiento incómodo, a los sentimientos que pueda estar experimentando?

El reconocer lo que me ocurre es el primer paso para cambiar a mejor.

Hoy en día existen técnicas sencillas y eficaces que te ayudan a liberarte, programar patrones de hábito nuevos y subir tus estados de ánimo.

Energistas profesionales pueden ayudarte a aplicarlas, y, apoyar tu proceso de cambio.
Guillermo Peña A.



                  

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